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No vamos a ganar; pero un momento, hay que pelear...¡como no vamos a pelear!.Hay que levantarse y pelear, claro que si, porque a falta de esperanza, al menos tendremos dignidad.
Arturo Perez-Reverte

sábado, 9 de febrero de 2013

Versión Light

http://www.youtube.com/watch?v=daFnZa9U9wU

Las ocho y media de la mañana. Agosto ya no es lo que era y por ello, salgo de casa con una sudadera.Cruzo la carretera bostezando para enfilar la parada del autobus.
Me acompaña mi iPod, en el que escucho esta vez a un maravilloso Bruce Springsteen, llorando mas que cantando "The wrestler". Hay muchos asientos libres, pero en el autobus siempre voy de pié, manias mías. Mis gafas de sol tamizan la luz del sol que poco a poco se anima a ir calentando este pequeño valle llamado Valladolid.
Llama mi atención una señora sentada enfrente de mí, tendrá unos cuarenta años, y una cara de haberse rendido hace mucho. Con una coleta en el pelo y el uniforme naranja butano feísimo de un servicio de correo comercial, Unipublic u otro similar; me la pela. ¿Has visto alguna vez un espantapájaros rellenado con trigo y paja? Si alguna vez has visto un espantapájaros entonces me has visto a mí. Que grande Springsteen.
Arrastra la señora un carrito medio destartalado, de ruedas gastadas y melladas.De una tela que imagino que algún día fué del mismo color que el polo que lleva la señora. Un montón de gomas estan estiradas en el mango, que está recubierto de cinta aislante negra, enredadas unas con otras.

Apuesto a que puedo hacerte sonreir mientras la sangre cae al suelo, Dime amigo, ¿se puede pedir algo mas?
El autobus gira de improviso y el sol matinal ciega los ojos de todos los que caminan sin gafas de sol, cruzamos el puente del Pisuerga (esa imitación de río) que se ha convertido ante nuestros ojos en un sendero dorado, digno de la mejor Dorothy, el león cobarde y toda su tropa. El asfalto reluce, añadiéndole un halo casi mágico al aburrido cemento.
Dos cotorras a mi espalda no paran de quejarse de que la ciudad esté levantada de cabo a rabo fruto del plan E del gobierno para aplacar la crisis.Mientras, dos obreros sudan en una de las aceras poniendo baldosas, pensando tal vez en que comeran hoy sus niños o en si , como dice Quique gonzalez, ganará el Madrid al Barça el domingo.
Me bajo del autobus en las frías calles del centro, allí donde el sol unicamente llega en su plenitud, tal es el poder de las alargadas sombras en las estrechas calles.
Mi única fe está en los huesos rotos y heridas que muestro. ¿Has visto a un hombre cojo bailar tan libremente? Si has visto a un hombre cojo, mentnces me has visto a mí.

Un barrendero, con su uniforme amarillo florescente , rivaliza con el sol en brillo; arrastrando una larga escoba.
Hoy no se ha afeitado, y ayer me parece que tampoco. Está moreno, tostado. Un español de a pié, como mi padre o mi abuelo, pobre y honesto.
Hay algo en lo que no dejo de pensar durante el viaje en el servicio público. Pienso en Atenas y en el viernes que viene;en el momento de volver a verte. Pienso en que este trayecto en autobus, estas caras, esta melancolía insoportable son solo una versión light de lo que sería mi vida sin tí.