No vamos a ganar; pero un momento, hay que pelear...¡como no vamos a pelear!.Hay que levantarse y pelear, claro que si, porque a falta de esperanza, al menos tendremos dignidad.
Arturo Perez-Reverte
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miércoles, 14 de julio de 2010

Jugamos como nunca; perdimos como siempre.


Micah P. Hinson - Don´t you forget (música del anuncio de Mahou del mundial).

Hemos ganado. Somos los mejores y todo eso, los mas humildes, los mas buena gente y tal.
Pues vale, pues me alegro. Vaya por delante que sufrí, sudé y vibré con cada partido de España en el mundial como el que más y pegué saltos de alegría cuando Casillas levantaba esa copa que , joder, cada vez parece mas bonita; además solo pensar que gente como Maradona o Beckembauer la han besado ya pone los pelos de punta.
Pero no se, una vez pasada toda la resaca de la celebración, el tener una estrella en el escudo y esas cosas, no puedo evitar sentir nostalgia de cuando perdiamos. ¿Qué cosa mas rara no? XD España me parecía mejor antes, con esa grandiosa frase de Michel "Jugamos como nunca, perdimos como siempre" ¡qué lucidez coño!. Y es que antes todo tenía más magia (supongo que en realidad lo que hecho de menos es tener 15 años menos y ver el mundo como lo veía entonces). Recuerdo cada varapalo y la sensación de tener que esperar toda una eternidad para tener otra oportunidad, que seguramente volveriamos a desaprovechar. Recuerdo como nos fuimos a casa contra Yugoslavia en Italia 90, como ni siquiera nos clasificamos para la Euro del 92, recuerdo practicamente cada partido del mundial de los Estados Unidos del 94, con Caminero de pichichi... la Eurocopa de Inglaterra en el 96, en la que nos echaron en los penalties....
Esa España es mítica, con la nariz rota de Luis Enrique, Cañizares debutando contra Dinamarca en el partido que nos daría el pase al mundial del 94 con gol de Hierro, el enfado de Joaquín e Iván Helguera en el 2002, la cagada de Zubi en el 98...en fin, momentos que quedarán siempre en mi memoria. Asíque si, hecho de menos a la España perdedora, supongo que por que en el fondo soy un perdedor y me siento más identificado con los oscuros fracasos que con las luminosas victorias. Ahora somos campeones en casi todo, pero antes era diferente, antes no había internet y solo existian Indurain, Fermín Cacho, Arantxa Sanchez-Vicario y poco más.
Me diran que es que España ha cambiado (como el mundo), que ahora somos la vanguardia, que somos ganadores, que mi generación está acomplejada... pues será eso. Y que conste que me alegro muchísimo. Siempre desde niño quise ver una España campeona del mundo de futbol. Ah , otra cosa, nunca dejará de ser el más grande, nunca, ni aunque de aquí a que se muera le lluevan los palos y los insultos. Me estoy refiriendo claramente a Diego Armando Maradona. Lo que ese tio le dió al futbol es impagable.

En fin, que no se de que nos extrañamos ante tanta moda retro, si está jodidamente claro que cualquier tiempo pasado fué mejor.

miércoles, 19 de mayo de 2010

En la autovía del noroeste

Guadalajara empezaba a quedar atras, así como los cuatro gigantes made in Florentino del centro de Madrid.
Estaba donde quería estar; en mi coche, con la rubia, escuchando mi música.Envuelto en uno de esos fantásticos viajes de vuelta. Esos viajes donde ella empieza a bostezar y a amodorrarse en el asiento del copiloto mientras las gasolineras parpadean a ambos lados de la autovía del noroeste. Mientras, el tendido eléctrico convertido en una silueta, se recorta contra el azul/violeta/naranja/amarillo del cielo. Mientras, los coches que me acompañan se convierten en luces rojas y blancas, islotes en la oscuridad que nos rodea.
El incipiente verano se va dejando notar y unos agradables 21.5 grados (dato patrocinado por el climatizador de mi Clio) se instalan en el coche.
Mis manos recorren con tacto la superficie del volante de cuero, pelado en algunos trozos, como quién acaricia a un caballo. La luz anaranjada del velocímetro se refleja en mi cara y en mi eterno pelo despeinado. Las lineas discontinuas se suceden y no me importaría seguir conduciendo toda la noche...
Siempre sucede así, es uno de esos momentos de "plena consciencia" de comunión con el medio, con lo que te rodea y con el universo si nos ponemos. Todo encaja. Tú por supuesto no lo sabes, pero sin embargo... sin embargo eres consciente, algo te lo dice, y por eso sonries; por eso una tímida sonrisa acude a la comisura de tu boca.
Miro por el retrovisor y veo mis ojos reflejados en el, como si fueran los de otra persona dentro de mí que me dijeran: "Todo está bién".
Giro la cabeza un momento; ella duerme. "Todo está bién".
Y...¿Porqué será que a pesar de todo, siempre hay un componente de amargura? ese toque amargo.... quizas porque sabes que ese gran momento no volverá, quedará olvidado en tu memoria; con suerte en alguna entrada desconocida de un blog desconocido. Y se acumulará junto a otros buenos momentos, todos pasados. Será que ese toque de amargura forma parte del "Todo está bien".

Visto desde lejos un minúsculo puntito blanco se mueve a lo largo de una serpiente de asfalto entre dos puntos A y B al azar; llamémosles por ejemplo Madrid y Valladolid.
Visto desde cerca, un idiota acompañado de una rubia viven su sueño; y aún estan en el primer capítulo.